


Luvina fue nombrada después del tristemente celebre cuento de Juan Rulfo, que tiene el merito de ser conocido como uno de los cuentos mas tristes que se han escrito. Pero como dice el refrán, nunca juzgue un libro por su portada. Luvina auspicia el encuentro entre amantes de la lectura. Luvina promueve la manifestación de la palabra. Luvina busca ser el sitio donde encontrar el libro raro y curioso que se esta buscando.
En Luvina se esta construyendo (gestando) un café dentro de si para que el lector pueda, en palabras de su dueño Gustavo Ramirez “ejercer su derecho a sentarse y leer un libro acompañado de un café, un dialogo, una discusión o una [tertulia] con alguien mas”.
Con esta consigna Gustavo Ramirez busca promover un encuentro entre lectores, registrando catorce encuentros sociales en el 2005, siempre con el respaldo se su fundación cultural, también llamada Luvina.